Chau Mafalda

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Allá lejos en alguna tarde entre Julio y Agosto supimos conocernos en la esquina de Niceto y Serrano, en las tierras de palermo Rucula. Por esas épocas yo trabajaba a unas cuadras de allí y mientras esperaba el 168 la tipa se acerco, se dejo acariciar y comenzamos nuestra charla, al principio como que me midió, quizás buscando saber si definitivamente era una buena elección venirse a compartir junto a mi, ver si sumarme a su vida valdría la pena.

Recuerdo que pare un taxi y me arriesgue a llevarla a upa y no perecer en un mar de garras nerviosas por el viaje, y definitivamente fue una buena elección, la tipa se acurruco y caricias mediantes el auto se lleno de su ronronear. Al poco tiempo de compartir casa comenzamos a darnos cuenta que tanta tranquilidad y una cierta tendencia al engorde no podían ser resultado de otra cosa que no fuera la gesta de tres hermosos gatitos que nacerían en las vísperas de la noche de los museos y que revolucionarían un tanto la ya caótica casa de castelli.

Cuando nos regresamos para el glorioso barrio de Flores, Mafi casi que mientras reconocía su nueva casa y barrio avanzaba en el conocimiento de los gatos del mismo, para pocos días mas tarde comenzar su segundo embarazo en nuestras vidas. Fue así que para finales del 09 la casa nuevamente se lleno de caos con sus tres gatitos. He de decirles que agradecí que en esta oportunidad la casa fuera mas grande y pudiéramos dividirnos mejor el territorio de cada cual.

Que decirles de esta grositud de gata, gata a la que muchos han conocido, ya sea por haber jugado y charlado con ella, por leerla en el blog o escuchar la verbalización de sus andanzas.

Todas estas palabras para compartir la inmensa alegría de haberla conocido y la tristeza que aún perdura en la casa desde que el pasado viernes algún accidente callejero la matara. Abrir la puerta de casa y verla allí acostada me lleno de tristeza, la pobre uso sus ultimas fuerzas para regresar a morir en su casa.

Ahora andamos con Catalina aprendiendo a llenar la casa con otros ruidos y no ver en cada rincón la ausencia de la Mafi.